Diseño antiestético: ¿por qué las cosas feas nos atraen? - Mercado de Diseño

Diseño antiestético: ¿por qué las cosas feas nos atraen?



Estamos hartos de oírlas como excusas: “la belleza es subjetiva”, “la belleza está en los ojos del que mira”, “los cánones de belleza cambian”. En muchas ocasiones, estas frases no son más que justificaciones de aquello que no entra dentro de los estándares en los que la sociedad ubica lo bello. A veces, el espacio de lo que está permitido es tan estrecho que, al romperse, se vierte, esparce y empapa el mundo con todo lo que no cabía dentro.

Quizá algo así es lo que ha pasado con la belleza actualmente. No nos vamos a engañar, los cánones siguen existiendo, sobre todo en la vida diaria de las personas normales y corrientes. Pero en muchos ámbitos artísticos, lo bonito se está dejando de llevar. La belleza está tan democratizada, es tan fácil adquirir cosas bonitas, que lo bello ha quedado obsoleto; la exclusividad y el desafío están en lo feo.



sore-I-ah-sis, diseño antiestético de Sally Hewertt


Moda, cine, música

La moda, por supuesto, ha sido de los primeros sectores en evidenciar la belleza del diseño antiestético: las Huarache de Nike, las camisetas de rejilla o los chándales son ahora artículos top. Vetements es admirada por la industria de la moda, Balenciaga lanza un bolso demasiado parecido a las bolsas azules de Ikea, y la camiseta del Palentino se pone de moda en Nueva York a principios de este mismo año.

Mientras en la moda el feísmo es una manera de divertirse y destacar, en otros ámbitos como el cine o el diseño, el uso de elementos desagradables es una forma de atraer al público hacia el contenido de las obras.

Lo vemos en Pieles, de Eduardo Casanova. Dentro de un bonito envoltorio de colores pastel, el director muestra lo que el público no entiende o no quiere ver, lo más crudo y escatológico del ser humano.

En la música, grupos como Las Bistecs, Ojete Calor, Die Antwoord o Little Big son una alta y clara apología al mal gusto.



A Kickass, diseño antiestético, por Sally Hewett


Los bordados más viscerales que vas a ver: Sally Hewett

En el diseño, el feísmo se erige como vía para transmitir la verdad, una verdad que hasta ahora ha estado censurada por la dictadura de la belleza y los estereotipos.

Sally Hewett se atreve a mostrarnos todo lo que la televisión nunca nos enseñaría: pelos, cicatrices, estrías, asimetrías o manchas.

La artista busca el contraste entre técnica y temática: “Estaba bordando el centro de una flor usando nudos franceses e intentando olvidarme del arte”, cuenta Hewett, “cuando, de repente, delante de mis ojos, el pequeño grupo de nudos franceses rosados se convirtió en un pezón. El aro de bordado rodeaba el trabajo haciendo que todo pareciera un pecho. Pensé que todo esto era una obra demasiado rica para ignorarla: la diferencia entre la idea de bordado–bonita, dulce, floral, delicada–y el tema elegido–desnudez, pezones, cuerpos, etc.–parecía ofrecer muchas posibilidades.”

Sally crea esculturas con materiales textiles como la gomaespuma o la lycra, sobre las que borda pelos, pezones o cicatrices para dar visibilidad a la diversidad de aspectos del cuerpo humano y luchar contra la idea publicitaria del cuerpo perfecto.



A Her Story, diseño antiestético, por Sally Hewett


© Imágenes cedidas por Sally Hewett.